Sobre Tintorería Tokio y los hilos que compartimos – comentario de Alejandro Viniarsky

En el barrio de la Boca en el teatro Brown, ubicado cerca de la frontera que separa los territorios de la capital federal de la provincia de Buenos Aires, una obra de danza teatro“Tintorería Tokio”se hace cargo de realizarse sobre el lugar que le toca.Estar caminando sobre los bordes del realismo,de la realidad y pasar inmediatamente las fronteras del centro histórico del país y de las obras tradicionales./Alejandro Viniarsky

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Ir hacia zonas donde aquello que comprendemos por real, desde nuestra costumbre no pensada, es destruido para poder ser otra realidad. Una Tintorería que se arma y se desarma. Espacio de incertidumbre. Una obra de situaciones que devienen en otras. Estallidos permanentes. Lentitudes imprevistas. Bailes, búsquedas, encuentros repentinos. El cuerpo que quiere ser otro y otro. Fragmentos de objetos atados a un hilo compartido.
No hay nunca una totalidad completa. ¿Qué es lo que nos falta completar?. Una pista puede estar en aquellos objetos que antes lo vemos en lo cotidiano con una normal indiferencia, ahora persisten en tener otras significaciones. Son reveladoras, por debajo hay recuerdos históricos, silencios que quizás lo tapábamos porque mejor no meterse a pensarlo, no nos conviene o mejor reducirlo a: “Por algo será”.
Ante este eje de nuestra historia y cultura argentina, Tintorería Tokio plantea un cómo llegar a comprender desde un nuevo origen, que nos libere del hermetismo en que podemos estar: Multiplicidad de miradas en el espectador con las que tendrá que reconstruir aquello que queda inconcluso o negado en nuestra cultura e historia argentina de dictaduras militares, donde desaparecieron los cuerpos o fueron inmovilizados, callados, por una música rutinaria.
El público al comenzar la obra tiene ubicación desde distintos puntos de vista para situarse con lo que acontece en la obra. Estamos adentro de la escena. Esto ya nos compromete de entrada. Hay que reaccionar, exigir la mirada, elegir donde, y no descansar. 

El llamado está a encontrarse provocado, intenso y queriendo ser.

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